lunes, 17 de marzo de 2014

templo

Pasa de la medianoche y duermes tranquila bajo las sabanas, desnuda, sin duda sigo despierto para grabarme la fotografía de tu cuerpo sin ropa, hija de afrodita. Te deseo completita, por dentro, por fuera, dueña de mis perversiones y mis canciones, templo de tentaciones. 
Levanto la sabana y sonrío. Tu cuerpo me vence y juego con tu cabello, entonces despiertas, me miras y dices: 
-quieto!- 
Como aquella vez en aquel LUNES que asalte tu boca y mis dedos montoneros saludaron de mano a tu trasero y cuando un tanto indignada, me diste la espalda, en mi defensa solo pude decir: BONITA VISTA, mientras miraba poco más abajo de tu cintura, y durante el flashback mis manos asaltan tus labios con los que no sonríes , y sucede la repetición de la acción que paso antes de la media noche, mis manos juegan sobre tus pechos, también sobre tus nalgas, 
Juegas conmigo y pierdo el control eres grosera y lo más divertido es que te valga… 
Te digo, que esta noche sea eterna, 
Y me dices: al carajo, que mañana repetimos. 
El colchón pide descanso y me lanzas esa sonrisa tierna mientras te acuestas a mi lado pero me miras provocando al animal enjaulado, obligado a recordarte a que sabe la piel de tus piernas y ya estando por allá abajo , cuantos besos y dedos hay de distancia entre tus pies y tu cintura, tomando el camino de la cueva, y ya llegando a la cima en un intento suicida de alguna forma muero y resucito entre tus pechos. 
Pasan de las 2 de la mañana y apenas vamos a mitad de tus perversiones(quizá más enfermizas que las mías, también me gustan más) ya te has puesto boca abajo tres veces, y mis dedos se han besuqueado con tus labios otras tantas, mi lengua también y al final volvemos con la misión original, ya le hemos hablado a dios tantas veces que perdí la cuenta , te miro desnuda y por más fino que me quiera oír solo puedo decir: 
Estas deliciosa, mi cena preferida, mi desayuno más apetecible(suena mal pero el animal esta suelto y lo disfrutas, lo provocas) 
y otra vez tu boca, mi boca, tus pechos, mis dedos y sabrá dios cuantos pecados más se han conocido esta noche, ya no sé dónde quedo el despertador mi instinto animal se calma. Tus bajos instintos descienden(también yo pero a distinto lugares, una última vez) al fondo de tu alma, donde para mí se guarda, después del acto, esta vez te pones la pijama, por si las dudas. Te acuestas a mi lado, se ha terminado la batalla donde la única víctima fue el colchón, antes de que cierres los ojos te digo: Te amo, hija de afrodita. Completita, por dentro y por fuera, dueña de mi amor y mis canciones, templo de perfecciones…. 
Suena el despertador…. Después de hoy el colchón nos pedirá indemnización 

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